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El presente y futuro de la auditoría, a debate

En la mesa redonda participada por las corporaciones de auditores

Juan José Orts, vocal de la Junta de Gobierno del COEV, ha moderado una mesa redonda, junto al vicepresidente del Colegio Oficial de Censores de Cuentas de la Comunidad Valenciana, Juan Corberá, dedicada al "Presente y futuro de la auditoría y el papel de las corporaciones profesionales" dentro de la jornada dedicada al Día del Auditor y celebrada el pasado 5 de mayo. La mesa ha reunido a las dos corporaciones que agrupan a los auditores de toda España a través del presidente del Instituto de Censores Jurados de Cuentas de España, Mario Alonso, y los copresidentes del Registro de Economistas Auditores del Consejo General de Economistas (REA+REGA), Carlos Puig y Lorenzo Lara.

Las intervenciones, en forma de entrevista, han ofrecido un panorama muy completo del momento actual y el futuro de la auditoría, tratando temas como la especialización, la regulación, la formación, las nuevas tecnologías, la calidad, el tamaño, los honorarios o el talento, entre otros.

Respecto al tipo de servicios prestados dentro de este ámbito, Carlos Puig ha comentado que "siguiendo las estadísticas, las firmas van hacia la multidisciplinariedad pero sin que sea incompatible con una progresiva especialización". Mario Alonso ha señalado que el auditor destaca por "su gran capacidad de análisis, la experiencia de trabajar en equipo y la capacidad de abordar labores que exigen conocimientos transversales de diversos tipos". Por su parte, Lorenzo Lara ha apuntado a las incompatibilides que establece la regulación como principal impedimento a esta multidisciplinariedad.

Respecto a la regulación, ha habido acuerdo a la hora de señalar que se está realizando progresivamente la adaptación a las nuevas normas internacionales pero que éstas implican mayores dificultades porque están muy orientadas a las grandes empresas y España es un país fundamentalmente de pymes. En este sentido, Lorenzo Lara considera que "es injusto que se exija lo mismo a los pequeños auditores que a las corporaciones de mayor tamaño".

La obligatoriedad o no de la formación ha marcado otro de los puntos interesantes del debate. A juicio de los intervinientes, es indiscutible que los auditores de hoy están mejor formados pero se entiende que, enfocar este tema como una obligación, puede ser un error porque debe ser voluntaria.

También se consideran las redes profesionales como una opción válida y conveniente pero no imprescindible. Mario Alonso ha puntualizado que "la red no debe ser un objetivo en sí mismo sino una herramienta para competir".

Respecto a la cuestión de los honorarios, existe también acuerdo a la hora de señalar que no reflejan el valor real del trabajo de una auditoría y que incluso se han producido reducciones en los últimos años. Pero la autocrítica ha jugado un papel importante porque se considera que la culpa en muchos casos es de los propios auditores que han apostado por competir en precios y se ha descuidado una cierta labor pedagógica, necesaria para dar a conocer a la sociedad la importancia real del sector.

La introducción del nuevo modelo de informe de auditoría, y en especial, la estandarización sin tener en cuenta las diferencias entre las entidades de interés público y las que no lo son preocupa a los responsables de las corporaciones españolas de auditores. Carlos Puig, copresidente de REA+REGA lo ha calificado como "un error garrafal de regulación" ya que camina contra la propia utilidad del informe para el usuario. El referente de los vecinos europeos, donde no existe un único informe, y la posible desincentivación de las auditorías voluntarias son otros riesgos asociados a esta modificación legal.

Los rumores de una posible modificación de los límites de auditoría, igualándose a los de las cuentas anuales abreviadas, ha sido otro elemento apuntado. Mario Alonso, presidente del Instituto de Censores Jurados de Cuentas de España, considera que nuestro país está en mitad de tabla en los límites a nivel europeo y ha añadido que "no tiene sentido que con nuestra estructura empresarial tengamos los límites de Alemania". La alternativa se encontraría en una homogeneización marcada desde Europa o en atender a las particularidades, si sigue siendo una regulación de ámbito nacional.

Las nuevas tecnologías y la digitalización son percibidas, fundamentalmente, como una oportunidad si bien implican elementos de riesgo y, sobre todo, obligan a la profesión a situarse a la vanguardia y a una formación continuada. Las principales aplicaciones actualmente se encuentran en la automatización de procedimientos o la planificación de los procesos pero se considera que el camino va a ser más largo y profundo.

Respecto al papel de los auditores, ha habido consenso en los tres intervinientes a la hora de considerar que su trabajo genera interés y está muy bien valorado entre otros profesionales, pero falta pedagogía a la hora de trasladar este concepto a la opinión pública general. Mario Alonso ha resaltado que "existe una clara relación inversa entre la percepción del nivel de corrupción de un país y el número de sus auditores".  Por su parte, respecto a las dudas suscitadas por el estallido de escándalos financieros, Lorenzo Lara ha señalado que se hacen 60.000 informes y que los casos referidos constituyen un porcentaje mínimo.

Finalmente, se ha tratado la cuestión de la posible integración entre el Instituto de Censores Jurados de Cuentas y el Registro de Economistas Auditores. Los responsables de ambas entidades han coincidido en señalar que ya existen actualmente muchos puntos en común y que caminan juntos en las principales cuestiones que afectan al sector, pero se ha dejado la puerta abierta a la unificación en el futuro si se dan las circunstancias apropiadas.