Entrevistas

"El objetivo esencial de la Renta Básica Universal es garantizar un mínimo de libertad real para todos"

Rafael Pinilla, médico y doctor en economia, inspector en el Instituto Nacional de la Seguridad Social

1. La Renta Básica está en todos los medios de comunicación, pero en general, se confunde con los sistemas de protección social convencionales y sobre todo, con las rentas mínimas de inserción ¿Cuáles son las diferencias entre estos enfoques?

En efecto, hay bastante confusión porque se utilizan muchos términos diferentes para hablar de sistemas de garantía de rentas mínimas y además algunos sistemas de rentas mínimas se han autodenominado renta básica por lo que en muchos contextos se confunden totalmente ambos conceptos. De hecho, esto es lo que ha pasado en España. Casi todas las Comunidades Autónomas han establecido algún sistema de renta mínima pero en cada una se le ha llamado de un modo diferente y en algún caso se le ha llamado Renta Básica.

Empezaré por aclarar el concepto de Renta Mínima. El objetivo esencial de un sistema de renta mínima es la lucha contra la pobreza severa. Al igual que otras ayudas para pobres, es preciso demostrar que uno es pobre para recibirlas. Además, casi siempre se exige a los pobres una actitud favorable al trabajo, como puede ser estar inscritos en programas de búsqueda de empleo o aceptar la participación en planes de inserción social. Por tanto, las Rentas Mínimas son ayudas condicionadas.

El concepto de Renta Básica Universal (RBU) es más amplio y está caracterizado por la incondicionalidad. Por supuesto, tendría un efecto importante de reducción de la pobreza económica, pero el objetivo esencial no es ese. El objetivo esencial de la RBU es garantizar un "mínimo de libertad real para todos". Si damos por hecho que en una sociedad avanzada es necesario un mínimo de dinero para vivir, entonces el derecho a la vida se asocia necesariamente a un mínimo de renta. Y este derecho, como el derecho a la vida, debería ser universal, esto es, para todos, independientemente de que uno sea rico o pobre, independientemente de que uno quiera trabajar o no, y es esta concepción de derecho incondicional la que genera polémica. Hay mucha gente que reacciona de forma emocional ¿Por qué garantizar también la renta a los ricos? Sin darse cuenta de que en una sociedad que garantice la RBU los ricos normalmente serán contribuyentes netos y aunque tengan el derecho estarán pagando en la práctica más impuestos.

La realidad es que las ayudas para pobres, por el hecho de estar reservadas a pobres, resultan terriblemente insuficientes, ineficaces e ineficientes. Su cuantía es muy pequeña, no llegan a muchas personas que las necesitarían y desincentivan de forma muy importante la integración social de quienes las consiguen generando una dependencia social de la que es muy difícil salir. Los economistas decimos que las ayudas condicionadas generan una "trampa de pobreza". Esta ineficiencia de las ayudas convencionales para pobres es el motivo por el que muchos economistas liberales se han mostrado más a favor de garantizar una RBU para todos, sin intermediarios.

2. ¿Qué opina sobre la Ley de Inclusión aprobada en Valencia en 2017? ¿Tienen los recursos suficientes para implementarla? ¿Servirán para superar el problema de la pobreza severa?

En relación con la pregunta anterior está claro que la ley valenciana establece un sistema de renta mínima, no un sistema de renta básica. Así que sería muy fácil criticar la Ley por insuficiente, ineficaz o ineficiente, pero mi valoración es netamente positiva. Porque aunque yo defienda la Renta Básica como un mejor sistema es importante saber de dónde venimos y valorar la ley en relación con la realidad que tenemos hoy, no con un hermoso ideal que tal vez nos queda todavía lejos.

Si comparamos la nueva ley con la legislación anterior supone mejoras evidentes. Para empezar representa el reconocimiento de una realidad que por lo general los políticos prefieren ignorar, es decir, que la pobreza severa ha crecido en los años de la gran recesión y que es necesario realizar un esfuerzo para paliar el problema. En este sentido representa un gran compromiso político del Gobierno Valenciano que demuestra ser sensible a este problema. Además, la nueva Ley Valenciana de Inclusión prevé una reducción de la condicionalidad, expresa la voluntad de simplificar la tramitación, será más sencillo renovar las ayudas y podrán durar más tiempo.

Por otra parte es evidente que la Comunidad Valenciana va a tener muchas dificultades para pagar las ayudas que la Ley establece como derecho. Son conscientes de esta dificultad y por ello se ha previsto una implementación gradual, en varios años. Aún así, la distribución de competencias en España hace muy difícil que la Comunitat Valenciana, o cualquier otra CCAA (con la excepción del País Vasco y Navarra que tiene hacienda propia), pueda hacer frente al compromiso de gasto de una política de garantía de rentas seria sin ayuda del Gobierno Central. En cuanto a superar la pobreza severa, es un objetivo muy difícil de lograr. Pero parece evidente que la Ley Valenciana debería servir para reducirla. Tenemos el antecedente del País Vasco en el que una Renta Mínima de estas características ha tenido un impacto importante.

3. La característica de incondicionalidad y su cuestionable viabilidad económica ¿Son los únicos "inconvenientes" para persuadir a los políticos sobre una posible puesta en marcha de la Renta Básica Universal?

En mi opinión el mayor obstáculo para implantar un sistema de RBU sostenible es la incertidumbre sobre los efectos que la RBU tendría en realidad y la alta probabilidad de que dichos efectos tuvieran --al menos en parte-- un carácter irreversible. Esto hace que muchos defensores de la RBU propongamos vías de tipo experimental o gradual. En mi conferencia el COEV comenté que un proyecto de RBU debería satisfacer 4 criterios:

1. Viabilidad estratégica. Hace falta que uno o más grupos políticos en condiciones de llegar al poder y formar Gobierno lleven apoyen la idea y la desarrollen. Ahora mismo pocos partidos políticos se atreven a poner en su programa la RBU, ni siquiera como medida experimental. Sigue siendo básicamente una propuesta de partidos minoritarios. Cuando un partido político aumenta sus posibilidades de llegar al gobierno rápidamente abandona la RBU y pasa a defender algún tipo de renta mínima. Esto es comprensible porque los políticos nunca apostarán en serio por un proyecto de RBU mientras no se satisfaga el segundo criterio.

2. Viabilidad psicológica. Para poder ganar unas elecciones el proyecto debería ser aceptable para la mayoría de los ciudadanos (viabilidad psicológica). Y estamos lejos de satisfacer este criterio porque la incondicionalidad sigue creando un rechazo emocional muy importante en la mayoría. Paradójicamente este rechazo es mayor entre quienes más se beneficiarían de ella.

3. Viabilidad institucional. Suponiendo que la mayoría del electorado aceptase la idea y se lograse formar un gobierno favorable habría que implementarla de tal modo que perdurase en el tiempo. Es decir, que el siguiente gobierno no la quite, o que ante la siguiente crisis económica no se reduzca porque no hay presupuesto... Esta dificultad es bastante formidable tanto a nivel político como a nivel económico y depende esencialmente del criterio siguiente.

4. Viabilidad de comportamiento. Los que defendemos la renta básica universal tenemos motivos para creer que un sistema de garantía de renta básica sería económicamente más eficiente y productivo. Si estamos en lo cierto el país que implante el sistema tendría ventaja económica sobre otros países, crecería más, ganaría en estabilidad social y política... Si tenemos razón sería mucho más fácil satisfacer los 3 criterios de viabilidad anteriores. Pero ¿Y si ocurre lo contrario? Si el modelo de RBU perjudica al país con respecto a los vecinos podría ser un desastre difícil de reparar. Por ello la importancia de realizar experimentos, para evaluar a pequeña escala los efectos reales que el modelo tendría antes de llevar el modelo al sistema económico en general.

4- Algunos economistas que rechazan la RBU promueven como mejor alternativa el Trabajo Garantizado ¿Qué opina vd. sobre este debate iniciado en España ya hace un par de años?

Lo más amable que se puede decir del Trabajo Garantizado es que es una propuesta estúpida. Es una medida fácil de conseguir pero en mi opinión totalmente indeseable desde el punto de vista humano. En el pasado reciente tenemos dos buenos ejemplos de cómo se consigue fácilmente el trabajo garantizado: el régimen de Hitler en Alemania y el de Stalin en Rusia. Pero hay muchos más. En los estados esclavistas de Estados Unidos en el siglo XIX los esclavos tenían el trabajo garantizado y hoy nadie duda de que sus condiciones de alimentación y salud física eran mejores que la de los negros libres. Pero por alguna extraña razón arriesgaban su vida y su bienestar por conseguir la libertad. Para mí es evidente que Trabajo Garantizado es un eufemismo humanitario de la esclavitud.