Entrevistas

José Antonio Martínez Serrano, es entrevistado por Economistes sobre el 'Informe de competitividad regional 2018' editado por el Consejo General de Economistas


El Consejo General de Economistas de España ha editado recientemente el Informe de la Competitividad Regional en España 2018 elaborado a partir de los resultados del Índice de Competitividad Regional (ICREG) sobre las 17 Comunidades Autónomas a partir de 53 indicadores estructurados en siete ejes competitivos. Con este motivo, Economistes entrevista a José Antonio Martínez Serrano, que desglosa algunos de los aspectos y conclusiones más relevantes del informe.

¿Cuál es la finalidad de este informe?

Este informe se inscribe en una temática más general que se viene analizando a nivel internacional en los últimos años como es la competitividad de los países y las regiones. El más famoso es el World Economic Forum, de carácter anual, pero también lo realizan otras instituciones como el Banco Mundial. El objetivo es medir la capacidad de una economía para crecer de forma sostenible y mejorar el nivel de vida de su población. Para ello estudio varios factores como son el entorno económico, el mercado de trabajo, el capital humano, el entorno institucional, las infraestructuras, la eficiencia empresarial y la innovación. Con todo ello elaboramos un índice y fijamos donde se sitúa y cuáles son los puntos fuertes y débiles de determinada región.

El informe presentado recientemente supone la segunda edición. ¿Cuáles son las principales novedades que se han introducido?

La principal novedad es la incorporación de una ficha por cada Comunidad Autónoma que indica su perfil competitivo y que permite un análisis más cómodo y a primera vista. Para las próximas ediciones está previsto dar más peso a cuestiones relativas a tecnología e innovación, tanto por parte de las empresas como de los individuos.

¿Cuáles han sido las principales conclusiones que se pueden extraer?

En primer lugar conviene tener en cuenta que los resultados están contextualizados en el año 2017. Podemos decir que en términos generales, las CCAA han mejorado en los factores que determinan la competitividad pero lo han hecho de manera desigual. Y algunos resultados deben relativizarse. Encontramos algunos territorios, como la Comunidad de Madrid o el País Vasco, que revelan una gran fortaleza. Sin embargo, en el caso del País Vasco, nos encontramos con cierto estancamiento, por ejemplo en lo que se refiere a su población. También existen incertidumbres en el comportamiento de Cataluña, por cuestiones políticas, pese a encontrarse también en la parte alta de la comparativa. En conclusión, podemos decir que no todas las CCAA han superado la reciente crisis del mismo modo ni salen de ella con la misma fuerza si valoramos sus índices competitivos.

Ustedes hablan de deficiencias estructurales en la competividad de las CCAA. ¿En qué consisten?

En primer lugar situaría la baja productividad. Sólo País Vasco, Madrid y Navarra tienen niveles de productividad superiores al promedio de la Unión Europea. Otros factores que tiene en cuenta el informe son el reducido tamaño de las empresas en términos generales, la insuficiente inversión en innovación y tecnología y la inadecuada calificación del capital humano. También conviene tener en cuenta que existe una especialización muy dispar de las economías regionales.

¿Cuáles son las CCAA que quedan mejor paradas en el informe?

En la parte alta situaríamos, como comentaba, a Comunidad de Madrid, País Vasco y Navarra, seguidas de Cataluña, Aragón y La Rioja. En la parte intermedia tendríamos a una serie de regiones, entre las que se incluye la Comunidad Valenciana, y en el nivel, que podríamos denominar bajo, tendríamos a Baleares -que además es la única que ha presentado un dinamismo negativo en el último año- Castilla-La Mancha, Canarias, Andalucía y Extremadura.

¿En qué lugar queda la Comunidad Valenciana?

Ocupa el puesto undécimo en la comparativa de las 17 CCAA. No está entre las más bajas pero se encuentra peligrosamente cerca. La Comunidad Valenciana es un caso particular porque reúne todas las condiciones para ser una región con un gran potencial pero nunca acaba de confirmarlo. Y no sé con exactitud qué es lo que falta para no terminar de despuntar.

¿Cuáles serían sus puntos fuertes y débiles, según el informe?

El indicador donde se sitúa un puesto más alto es la eficiencia empresarial. Aquí contamos con un tejido de empresas con el que no cuenta la gran mayoría de territorios en España. También ocupa un puesto relativamente bueno en cuestiones como el entorno económico o la innovación. Sin embargo, es la última CCAA, por ejemplo, en lo que se refiere al entorno institucional. Es conveniente destacar que este indicador mide cuestiones como el déficit de las administraciones, el esfuerzo fiscal o la deuda viva por habitantes y, aquí, creo que la infrafinanciación que viene padeciendo tradicionalmente la Comunidad Valenciana juega un peso importante.

¿Cuáles son las causas más importantes de las brechas entre unas y otras CCAA?

Es muy importante la influencia de la propia historia pero, si nos atenemos al presente, hay factores que tienen bastante peso como la formación y el capital humano. El nivel académico de las distintas universidades es muy distinto. También es significativo el papel de la capacidad empresarial de cada territorio pero, como hemos visto, en el caso de la Comunidad Valenciana este factor está muy bien valorado y no acaba de mejorar el resultado general.

¿Y cuáles son las principales recetas para mejorar la competividad de una CCAA?

Es difícil hablar de recetas mágicas pero sí considero que hay cuestiones que pueden ser mejoradas. Creo que hay una carga regulatoria excesiva en todas las actividades económicas, mucho mayor que en otros países de nuestro entorno. Esta sobrerregulación paraliza el dinamismo de empresas y territorios. Hay determinadas regulaciones quizás bienintencionadas o a las que se le concede poca importancia pero que acaban generando efectos adversos.