Entrevistas

"La estabilidad de las bolsas pasa por una mejora en el comportamiento de las incertidumbres actuales"

Entrevista a Vicente Olmos, Presidente ejecutivo de Bolsa de Valencia

Vicente Olmos es, desde abril de 2014, presidente ejecutivo de Bolsa de Valencia. Anteriormente, ocupó los cargos de director de Auditoría Interna de Bolsas y Mercados Españoles y director financiero de Bolsa de Valencia, a la que se había incorporado en 1991.

¿Qué papel tienen las bolsas locales en esta economía tan globalizada? ¿qué ventajas puede aportar la característica local de la Bolsa de Valencia?

Las bolsas hoy, en un mundo tan globalizado, competimos con otros operadores de mercados por los flujos de capitales y por la negociación derivada de los mismos. Además, nuestra actividad está sometida a exigentes requerimientos normativos. Por esos motivos, las bolsas independientes han perdido sentido hoy. Las bolsas tienen su razón de ser como centros de proximidad para empresas e inversores locales, e integradas en grupos que permiten generar sinergias y economías de escala. El de Bolsas y Mercados Españoles (BME) es un caso de éxito. Podemos competir a nivel internacional por las empresas y los flujos de inversión con Londres o Paris y, al mismo tiempo, hemos sido capaces de mantener las cuatro bolsas como centros de proximidad para empresarios, profesionales e intermediarios. Es un concepto original que ha funcionado y está funcionando muy bien. En España hemos entendido el importante papel que deben desempeñar: para competir en un mundo global necesitamos un grupo fuerte que integre todas las infraestructuras de mercado, desde la negociación hasta la compensación, liquidación y registro, pero manteniendo la cercanía a los centros empresariales a través de las bolsas locales.

Las bolsas de Frankfurt y Londres están negociando su fusión. ¿Cómo interpreta estos movimientos?

La competencia obliga a que determinadas actividades se concentren. La principal fuente de ingresos de BME está en la negociación, pero tenemos otras actividades integradas en el grupo. Excepto el alemán, el resto de mercados de capitales no lo hacen así, y es una de las razones que explica el interés en fusionarse. También la tecnología, que permite una negociación mucho más rápida y mejora el rendimiento de los mercados, adquiere un papel muy importante a la hora de decidir alianzas.

 

¿Es el tamaño de las empresas valencianas, mayoritariamente de pequeña dimensión, un obstáculo para salir a bolsa?

Precisamente, el Mercado Alternativo Bursátil nació con el objetivo de facilitar a las pymes un acceso sencillo y eficiente al mercado de valores, con costes y regulación adaptados a sus características, y que les permita beneficiarse de las ventajas que ofrecen los mercados: financiación, visibilidad, liquidez, valoración. De las treinta y cuatro empresas que actualmente cotizan en el MAB, veintitrés de ellas son pymes. Para muchas compañías que alcanzan la dimensión adecuada, el MAB también puede ser una interesante plataforma de aprendizaje para su posterior cotización en la bolsa. La crisis financiera ha demostrado que las empresas, tanto valencianas como españolas y europeas, han sufrido enormemente la dependencia excesiva del crédito bancario.

¿En qué medida perjudicó el escándalo de Gowex a la confianza en el mercado alternativo?

Fue un duro golpe. En el caso de Gowex hubo, aparte de un fraude, fallos a muchos niveles. Pero también ha conllevado una mejora del sistema en cuanto a requisitos y requerimientos. En cualquier caso, es deseable que la inversión en estos mercados alternativos vaya de la mano de inversores informados suficientemente o con asesoramiento cualificado.

 

¿Qué ventajas aporta el acceso a los mercados financieros a una pyme?

Fundamentalmente, la bolsa ofrece una vía alternativa de financiación a las empresas para completar sus recursos. La ampliación de capital a través de la bolsa, coincidiendo con su salida o en un periodo posterior, es una forma idónea de obtener fondos para financiar la expansión de una empresa. Además, una gestión eficiente debe perseguir no sólo la obtención de los recursos necesarios, sino el mantenimiento del equilibrio entre fondos propios y ajenos.

Una vez en el mercado, las empresas cotizadas pueden obtener, en el momento más adecuado, esta financiación a través de ampliaciones de capital, en condiciones muy favorables. Igualmente, cotizar en bolsa se identifica en el mercado como una garantía de solvencia, transparencia y prestigio. Aspectos interesantes para reforzar la posición comercial y la mejora de las relaciones con proveedores, clientes, bancos, etc.

Además, el mercado bursátil permite a los propietarios una rápida conversión en liquidez del capital invertido en el negocio. Los antiguos accionistas, muchas veces socios fundadores de las empresas, encuentran en la bolsa la contrapartida que les facilita recoger los beneficios de su andadura empresarial en el momento más adecuado; asimismo, ayuda a resolver con facilidad otros inconvenientes en empresas de carácter familiar. Las razones para desprenderse de la participación en una empresa pueden ser diferentes. La más evidente es la de obtener recursos para la realización de inversiones alternativas. Ligada con ésta, la conveniencia de diversificar el riesgo, invirtiendo en otras actividades económicas o en sectores de ciclo diferente.

En una conferencia suya organizada por el Colegio de Economistas, manifestó que la Bolsa de Valencia estaba en la labor de un mayor acercamiento a los profesionales y empresas para postularse como una alternativa real a la financiación bancaria. ¿Qué iniciativas han llevado a cabo en este sentido?

Quizás no hemos sido capaces de explicar la bolsa como una alternativa y complemento a otras fuentes de financiación para las empresas. Por ello, mi mayor preocupación es que la institución sirva para la consecución de ese objetivo, que seamos capaces de transmitir a la sociedad y empresas de la Comunidad las posibilidades que ofrece la financiación a través de mercados de capitales.

Así, dentro del plan estratégico para los próximos tres años, y en la sede de la Bolsa de Valencia, celebramos todos los segundos jueves de cada mes sesiones informativas gratuitas para profesionales y empresas, con un formato reducido, de no más de veinte personas, en las que les informamos de las opciones que las sociedades del Grupo BME ofrecen a las empresas para financiarse a través de los mercados oficiales y alternativos. Durante aproximadamente dos horas, los profesionales y las empresas que se inscriben reciben información de nuestra empresa, de lo que los mercados les aportan y de los requerimientos normativos para cotizar, con especial atención al MAB.

Además, estas sesiones se complementan con presentaciones dirigidas a empresas y a sus equipos directivos, centradas en sus casos particulares. Las empresas se dirigen a la Bolsa solicitando la información, pero también, desde la Bolsa de Valencia, contactamos con empresas que entendemos que por su perfil pueden aprovechar las posibilidades que le ofrecen los mercados para financiar sus proyectos de crecimiento y/o internacionalización. Hasta la fecha hemos atendido a ocho empresas.

En esa misma conferencia, comentó el objetivo de la FESE (Federación Europea de Mercados de Valores) de que la capitalización de acciones que coticen en las 38 bolsas europeas representen el 100% del PIB en 2020 (en 2013, suponía el 55%). ¿Cree que se va a cumplir ese objetivo?

Se trabaja en la consecución de ese objetivo. El actual ejecutivo de la Comisión Europea, elegido en 2014, lanzó el proyecto Capital Markets Union para impulsar el crecimiento y el empleo en Europa.  A su vez, el European IPO Task Force, grupo en el que participa FESE, ha realizado recomendaciones a la Comisión Europea para paliar las deficiencias del modelo actual y que la economía europea consiga una más efectiva y amplia diversificación de las fuentes de financiación.

Aspectos como la adaptación de centros financieros a las diferentes necesidades de las empresas, el promover la inversión en capital con incentivos fiscales armonizados para invertir en start ups, el suavizar la regulación en los procesos de Ofertas Públicas de Venta en aquellos aspectos que resulten adecuados, el reforzar la cultura del riesgo entre las pymes y sus inversores a través de la educación en mercados de capitales, figuran entre las recomendaciones que buscan cumplir con el objetivo.

¿Cómo ha afectado a la Bolsa de Valencia la práctica desaparición del tejido financiero?

La disminución de entidades de crédito y de miembros de mercado ha afectado a todas las plazas, no sólo a la valenciana. Sin embargo, la incidencia en el sector financiero valenciano ha sido muy importante. Los miembros de la Bolsa de Valencia, entidades autorizadas para negociar, eran en el año 2007 veintiséis; en la actualidad, catorce. No obstante, los volúmenes de negociación canalizados al mercado continuo por miembros de la Bolsa de Valencia han seguido aumentando año tras año.

¿Qué medidas habría que tomar para que el MAB y el MARF sean unas alternativas de financiación más utilizada?

En primer lugar, y de acuerdo con las recomendaciones de FESE, tenemos que educar en mercados de capitales. Los profesionales y empresas de la Comunidad Valenciana deben disponer de la información adecuada para considerar los mercados alternativos como una opción y complemento a otras fuentes de financiación. También, de las reuniones informativas y presentaciones a empresas identificamos y obtenemos información sobre las necesidades de las empresas a los efectos de facilitar, en su caso, su incorporación a los mencionados mercados alternativos. Ese es nuestro objetivo en los próximos meses. Sin olvidar los mercados secundarios oficiales; la Bolsa de Valencia es uno de ellos.

El IBEX perdió el 7'1% de su valor en 2015. El inicio del año está siendo todavía peor, un desplome generalizado en todas las bolsas mundiales, sobre todo europeas. ¿A qué lo atribuye? ¿Influye más la incertidumbre política o la desaceleración de la economía china y de otros países emergentes?

El precio de las acciones de una compañía que cotiza en bolsa, su valor bursátil, incorpora sistemáticamente las expectativas de crecimiento y beneficios, así como otras variables externas a la empresa. Aunque los ajustes comenzaran por el mal comportamiento de la bolsa china y los precios del petróleo, las dudas sobre su crecimiento, el de otros países emergentes y, en general, del crecimiento mundial parecen ser razones suficientes. No parece que la incertidumbre política este influyendo, de momento, significativamente. La bolsa española está teniendo un  comportamiento similar al resto de bolsas europeas y mundiales en los últimos meses.

¿Cómo está afectando este desplome a la Bolsa de Valencia?

Como al resto de bolsas. Con una importante disminución de los volúmenes de negociación como consecuencia de la incertidumbre que han generado estos factores.  La alta volatilidad también está influyendo en la disminución de los volúmenes de negociación en BME.

¿Cree que las Bolsas tenderán a estabilizarse o nos espera un periodo de alta volatilidad bursátil?

La estabilidad de las bolsas pasa por una mejora en el comportamiento de las incertidumbres comentadas. En la medida en que alguna de ellas lo haga a lo largo de 2016, se recuperarán volúmenes de negociación y disminuirá la alta volatilidad.

Forma parte del Colegio de Economistas de Valencia desde 1985, más de treinta años. En su opinión, ¿qué ha aportado el Colegio en este tiempo a los colegiados?

El Colegio es, y ha sido, la referencia de nuestra profesión, la seña de identidad de nuestra actividad profesional. En mi caso, además, el Colegio siempre ha sido la referencia formativa, tanto cuando he desempeñado trabajo como funcionario público, como profesional libre o como empleado de BME. Y referencia informativa en relación con otras actividades desarrolladas por los economistas.

Desde su amplia experiencia como economista, ¿qué papel cree que debe jugar el Colegio hoy en día?

Además del papel que hoy desempeña, quizás, como nos ocurre a los mercados, sería deseable una mayor información a la sociedad del papel y la diversidad de funciones que desempeñamos los economistas, así como de los valores y principios que aplicamos a nuestra actividad.