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"La Agència está abierta a todas las empresas de la Comunitat Valenciana, independientemente de su tamaño y sector de actividad"

Andrés García Reche, vicepresidente ejecutivo de la AVI

¿Qué balance hace del funcionamiento hasta ahora de la Agencia Valenciana de Innovación?

Positivo, sin lugar a dudas. Sin caer en el triunfalismo, estoy satisfecho con la evolución de la institución, que hace sólo siete meses apenas contaba con cuatro trabajadores y prácticamente carecía de actividad pública. Crear una entidad de derecho público desde cero no resulta para nada sencillo. Requiere de un farragoso proceso burocrático que, afortunadamente, ya se ha superado. Le puedo asegurar que el trabajo en la AVI es frenético. Desde que en mayo se incorporara el grueso de nuestra plantilla, se ha realizado un gran esfuerzo para levantar este proyecto y los primeros frutos se están comenzando a recoger ahora.

¿Se están cumpliendo los objetivos previstos?

Vamos en la buena dirección, aunque todo habría resultado más sencillo de haber podido iniciar la actividad en enero y no en mayo. Pese a la premura en los plazos, conseguimos que el Gobierno autonómico aprobara la orden de bases en junio y apenas un mes después lanzamos nuestra primera convocatoria de ayudas, que está a punto de resolverse [la entrevista se realizó a mediados de octubre]. En el caso de las líneas nominativas también se ha dado un salto cualitativo en las últimas semanas. Ya se han aprobado más de la mitad de los convenios previstos y el resto pasará en breve por el pleno del Consell.

¿Cuáles son los principales retos para los próximos años?

Quizás el principal reto que ha de afrontar la AVI es su propia consolidación y esto depende en gran medida de que engrase su funcionamiento y logre resultados a medio plazo. Es importante que el interés que hoy suscita la Agència entre los principales científicos y empresarios de la Comunitat se mantenga en el tiempo. Será una señal inequívoca de que la AVI se percibe como un instrumento útil para nuestro tejido productivo y, por ende, para nuestra sociedad. Dado el consenso que aglutina la AVI, estoy prácticamente seguro de que será así. Por otra parte, las innovaciones propuestas por los comités estratégicos especializados nos reportarán alegrías el año próximo, cuando comenzarán a desarrollarse los primeros proyectos. Otro de los retos que ha de afrontar la institución es el económico. A medida que la actividad alcance la velocidad de crucero, la AVI requerirá de más fondos. Por suerte, contamos con el respaldo expreso de la Administración autonómica, que en 2019 incrementará nuestra dotación.

¿Ha encontrado una respuesta positiva al trabajo de la agencia en el mundo de la empresa?

El mundo empresarial está participando desde el principio en un proyecto que se ha construido sobre la base del consenso. Los empresarios contribuyeron al diseño de la institución y están presentes en los órganos de dirección, por lo son también corresponsables de las actuaciones que desarrollo de la Agència. No sólo colaboramos de forma estrecha tanto con la patronal autonómica como las Cámaras de Comercio de la Comunitat para impulsar la innovación en todos los sectores de actividad. También hemos percibido un notable interés de las empresas, a título individual, que ya se ha traducido en solicitudes de ayuda. En la primera convocatoria en concurrencia competitiva se han registrado 207, la mayoría de empresas. Y creemos, por el feedback que hemos recibido en los últimos meses, que esta cifra se incrementará de forma sustancial en la próxima convocatoria.

¿Qué empresas o proyectos serían candidatos a optar los servicios de la Agencia Valenciana de Innovación?, ¿Qué cualidades deben reunir para resultar productivos?

La Agència está abierta a todas las empresas de la Comunitat, independientemente de su tamaño y sector de actividad. No diferenciamos entre pymes y grandes empresas, o entre sectores tecnológicos y tradicionales. Ahora bien, sí hay una serie de requisitos que son comunes a la mayoría de nuestros programas. Por ejemplo, la AVI prioriza los proyectos cooperativos de innovación en los que, además de empresas, participan institutos tecnológicos y centros de investigación. También prima aquellas iniciativas que presentan un elevado impacto en el sistema productivo, como el programa de consolidación de la cadena de valor empresarial o el de apoyo a los proyectos estratégicos. Las líneas de la AVI se han diseñado, además, para no interferir en la labor de las instituciones que ya desarrollaban acciones de impulso a la I+D+i, por lo que aquellos proyectos que no pueda atender la AVI seguramente tendrán cabida en otras iniciativas.

Recientemente se ha creado la Asociación Valenciana de Startups. ¿Se está colaborando con ellos? ¿Cree que la Comunidad Valenciana ocupa un papel significativo en la creación de este tipo de nuevos proyectos?

Hemos trabajado codo con codo desde el primer momento porque son un agente importante y representativo de la innovación que se desarrolla en la Comunitat, en especial de la más disruptiva y tecnológica. Creemos, además, que su colaboración puede resultar muy enriquecedora para la propia Agència. Creemos que pueden aportarnos, por ejemplo, su experiencia en el desarrollo de negocio para ayudarnos a determinar la aceptación que puede obtener una nueva iniciativa en el mercado o bien para ampliar la captación de inversiones en una fase posterior. Así lo acordamos, de hecho, en la última reunión que mantuvimos. Respecto al rol de las start up, es un hecho que la Comunitat Valenciana se ha convertido en un polo muy relevante a nivel nacional y europeo gracias, en gran medida, a iniciativas privadas como Lanzadera o Innsomnia. Con la implicación del sector público con proyectos como el Distrito Digital o la Marina de Valencia se amplificará seguro.

Otro elemento fundamental en la innovación son las universidades. ¿Cree que hay un nivel adecuado de colaboración entre las entidades académicas y el mundo de la empresa?

No lo hay y este es uno de los grandes problemas que debemos atender desde la AVI si queremos que el sistema valenciano de innovación funcione correctamente. Se trata de un problema claramente bidireccional. Por un lado, nuestras empresas no son muy grandes, y no están en sectores que estructuralmente requieran grandes aportes de tecnología y conocimiento para mantenerse en el mercado, al menos hasta ahora. Por otro, el mundo universitario y científico en general, no ha recibido demasiados incentivos para acercarse a las empresas. La Agència pretende cambiar este paradigma estableciendo un diálogo sistemático entre ambas esferas porque nuestro objetivo es inyectar altas dosis de conocimiento científico a nuestras empresas. El Comité Estratégico de Innovación es un ejemplo de que este diálogo es posible. Científicos, tecnólogos y empresarios se sientan allí en una misma mesa para abordar soluciones innovadoras a los grandes retos del sistema productivo.

En el último año España ha bajado varios puestos en el ránking de países más competitivos, ¿Tiene algo que ver el hecho de que las políticas económicas dejen al margen la inversión en l+D?

Es evidente que la inversión en I+D+i es del todo insuficiente, especialmente si aspiramos a recortar la brecha existente con los países de nuestro entorno que sí han apostado históricamente por la innovación. Pero como ocurre en la Comunitat Valenciana, todos los problemas no pueden atribuirse a la insuficiencia de fondos. Por regla general, el sistema de innovación español es poco eficiente. No existe una conexión adecuada entre los distintos agentes que trabajan en el ámbito de la I+D+i, que en muchas ocasiones actúan de forma aislada y sin ningún tipo de coordinación. Esta desconexión provoca que no se saque el suficiente partido a una inversión ya de por sí escasa.

Según usted, en España no se invierte lo suficiente en I+D y lo invertido no llega a cuajar en el sistema productivo, ¿Cuál sería la dirección correcta a la que dirigir los recursos económicos?

La receta, sobre el papel, es simple; no tanto su implementación práctica. Se requiere de una estrategia que oriente las acciones de I+D+i hacia la cooperación entre los distintos eslabones del sistema y que garantice, además, la transferencia de conocimiento y la aplicación de estas innovaciones en el tejido productivo. Esto es justo lo que tratamos de hacer desde la Agència a través de una serie de incentivos que propician la colaboración de científicos, tecnólogos y empresas. Se trata, en definitiva, de vincular los recursos al desarrollo de proyectos colaborativos.

¿Qué sectores industriales cree que podrían beneficiarse de una mayor inversión económica y humana en I+D?

Todos en realidad. Es evidente que los sectores que acreditan un alto componente tecnológico podrán obtener un gran rendimiento, sobre todo si repercute en una mejora en la formación del capital humano. Hoy ya representa uno de los problemas más acuciantes. De hecho, algunas empresas ya están encontrando dificultades para cubrir determinados perfiles profesionales y se corre un riesgo real de que la escasez se agrave a medida que la industria vaya incorporando las tecnologías clave en sus procesos. Dicho esto, quizás sean los sectores tradicionales, aquellos que hasta no han necesitado de la tecnología para mantenerse en el mercado, donde el impacto de la innovación puede ser mayor. En ámbitos como el mueble o el textil, por citar algunos ejemplos, existe un amplio margen de mejora.

¿Qué se puede hacer desde los colegios profesionales en beneficio de la innovación?

Los colegios profesionales pueden tener un papel muy relevante. Como entidades representativas de un determinado colectivo, pueden contribuir a extender la cultura de la innovación entre sus colegiados, conectar a grupos de profesionales para auspiciar proyectos colaborativos, promover soluciones innovadoras a retos profesionales a través de la concesión de premios... Existen multitud de opciones imaginativas para incentivar este tipo de actuaciones, que no necesariamente han de vincularse a nuevos desarrollos tecnológicos.

Para concluir, ¿Cuándo estima que se producirá el esperado cambio hacia un mejor modelo productivo?

Es imposible concretar una fecha. La transformación de un modelo productivo es, por definición, un proceso muy complejo porque implica la consecución de cambios estructurales en la economía y esto necesariamente requiere de un cierto margen temporal. Ahora bien, antes de que se complete este proceso se deben ir visualizando logros y mejoras. En la Agència estamos convencidos de que, a corto y medio plazo, quizás en dos o tres años, podremos ofrecer resultados en esta dirección. Es nuestro gran reto.

¿Tiene previsto la Agencia alguna actuación en orden a profesionalizar la gerencia de nuestro tejido empresarial? 

Es cierto que, si bien ha mejorado en los últimos años, la profesionalización continúa siendo un déficit endémico de nuestras empresas. Deberíamos situar el foco aún más en este aspecto por las consecuencias que se derivan. Por un lado, la innovación en los sistemas de organización interna ya resulta determinante para mejorar la eficiencia empresarial. Pero, además, se avecina una revolución tecnológica que va a requerir de una gran profesionalización para que estas tecnologías clave puedan ser asimiladas por el tejido productivo. Es aquí donde la AVI está trabajando de forma más intensa propiciando la incorporación en las empresas de tecnólogos y especialistas en las tecnologías habilitadoras para la nueva economía.