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Economistes entrevista a Francisco Pérez, director del IVIE y catedrático de la Universitat de València

Francisco Pérez: "El cambio del modelo productivo se está realizando en la Comunitat de forma paulatina, sería necesario su aceleración"

¿Cuáles son las perspectivas a medio plazo de la economía valenciana, como señala el título de su conferencia?

La economía valenciana, a medio plazo, tiene un desafío muy importante, como es adaptarse a un escenario competitivo marcado cada vez más por la digitalización y la globalización. Esto significa una forma de competir diferente para las empresas. Primero, porque los sectores pierden relevancia y gana terreno la especialización en una determinada fase de la cadena de producción. Segundo, porque el uso creciente de las herramientas digitales va a obligar a plantearse la actividad económica de manera distinta.

La economía valenciana cuenta, además, con dos dificultades particulares. Por un lado, el tamaño de las empresas valencianas, lo que le hace más difícil contar con las herramientas y los recursos humanos para hacer frente a esos retos. Por otro, el sector público tiene menos recursos que en otros lugares para apoyar las transformaciones necesarias para la economía.

¿Cuáles son, a su juicio, las principales amenazas que se enfrentan en los próximos tiempos?

Las principales son una competencia intensísima y una velocidad de cambio muy rápida como consecuencia de la tecnología. Cada vez es más fácil competir a distancia y las economías están muy abiertas. Esto requiere por parte de las empresas y los territorios disponer de los recursos que les permitan adaptarse a estos cambios. En un mundo tan complejo, si no cuento con el conocimiento adecuado por parte de las personas y los equipos, corro el peligro de perder toda iniciativa y esto es lo que ocurre con parte del tejido productivo valenciano.

La encuesta Los economistas opinan que el COEV publica semestralmente viene señalando como el principal problema de nuestra economía la escasa dimensión y tamaño de las empresas valencianas. ¿Está de acuerdo con este diagnóstico?

Sí, completamente. Nuestro tejido productivo no está compuesto tanto por pymes como por microempresas de menos de diez trabajadores. Cuando una empresa es tan pequeña, para empezar ni siquiera se puede plantear la profesionalización de su dirección. Quien toma las decisiones es habitualmente el propietario, con independencia de su nivel de preparación. La pregunta es ¿por qué las empresas no crecen? Fundamentalmente no crecen porque supone costes en términos de control, en gastos administrativos, porque obliga a pasar de un sistema de módulos en materia fiscal a otro de estimación directa, supone contar con una representación de los trabajadores... y todo ello funciona como elemento de disuasión. Pero, al mismo tiempo, no crecer debilita a estas empresas porque les conlleva más dificultades para incorporar capital humano, especializarse o aprovechar adecuadamente las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías.

Usted que ha tenido un papel protagonista como miembro de la comisión de experto de Les Corts ¿Cree que alguna vez se encontrará una solución a la permanente infrafinanciación de la Comunitat Valenciana?

Confío en que alguna vez se conseguirá. Acabamos de dar un paso importante, aunque claramente insuficiente, que es el reconocimiento generalizado sobre la infrafinanciación de la Comunitat Valenciana, incluido el de aquellos a los que les ha costado especialmente, aquí y fuera. En estos temas, las aproximaciones desde una perspectiva puramente política oscurecen la realidad. El trabajo técnico que se ha realizado ha permitido objetivar que, se mire como se mire, estamos con un nivel de financiación inferior a los demás. Ahora lo que se dice es que tenemos razón pero que es muy complicado cambiar ese estado de cosas. Necesitaremos seguir insistiendo porque, desde luego, es una desventaja evidente para la Comunitat Valenciana y una injusticia para los usuarios de los servicios públicos en nuestro territorio.

Otro aspecto que acaba repercutiendo en las desigualdades territoriales es el conocido como dumping fiscal. ¿Cree que nos estamos viendo perjudicados por esta cuestión?

Este es un asunto muy delicado. Sería legítimo aplicar medidas fiscales distintas para atraer capitales y personas si todos partiéramos de la misma situación y contáramos con los mismos recursos. El problema es que algunos tenemos que jugar la partida con una mano atada a la espalda porque mis recursos son inferiores como consecuencia de un trato injusto y/o un nivel de renta más bajo. Por ello, es necesario un debate general y en la comisión de expertos de la que he formado parte se han recomendado medidas como establecer un suelo a determinados impuestos para evitar estas prácticas de competencia fiscal.

¿Es necesario un cambio del modelo productivo en nuestra Comunitat, tal y como se ha apuntado desde algunos ámbitos?

El cambio del modelo productivo se está realizando ya de forma paulatina. Lo que sería necesario es su aceleración. Tenemos todavía un modelo en el que siguen destacando actividades tradicionales tanto en la industria como en los servicios, que no generan demasiado valor añadido y que se transforman lentamente. Necesitamos ir, en todas estas actividades productivas, a una intensificación en aquellos elementos -como la tecnología, el conocimiento y la eficiencia- que hacen a los productos más atractivos y generan más valor para el mercado.

¿Está la Comunitat Valenciana preparada para afrontar la revolución digital en la que estamos inmersos?

Una parte está preparada y la está afrontando. Podemos encontrar ejemplos de empresas que están creciendo con fuerza en ese espacio. Pero es necesario que esta tendencia vaya penetrando en el conjunto del tejido productivo valenciano. Las empresas que no afronten este cambio pueden encontrarse con la desagradable sorpresa de que su forma de competir ha quedado superada por otras que sí lo han hecho, de aquí o de fuera. Cuando se puede comprar un producto a través de Internet y llega a mi casa en 24-48 horas, es absurdo apelar a ventajas del pasado como la proximidad.

 

Usted es catedrático de la Universitat de València y por otro lado tiene un amplio conocimiento del mundo de la empresa. ¿Qué se puede hacer para mejorar la colaboración entre estos dos ámbitos clave para la inserción profesional?

Se deben hacer muchas cosas. Los desafíos digitales a los que me he referido afectan tanto a la empresa como a la universidad. La preocupación debe ser mutua y compartida y, por tanto, es necesario contar con mucha comunicación y mucha reflexión conjunta. Las universidades deben plantearse cómo deben formarse los profesionales que van a desarrollar su trayectoria laboral en el mundo en el que nos encontramos. Para ello, es necesario revisar ampliamente los contenidos de las materias, las habilidades y competencias con las que deberán contar los graduados o cómo podrán actualizar periódicamente sus conocimientos.

Francisco Pérez

Economista miembro del COEV. En la actualidad es catedrático de Análisis Económico de la Universitat de València y director de Investigación del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie). Ha desarrollado y dirigido numerosos estudios sobre crecimiento económico e integración internacional, competitividad, economía regional, finanzas públicas y economía de la educación, en particular sobre el funcionamiento y los resultados de las universidades. Autor o coautor de 75 libros y más de 200 capítulos de libros y artículos en revistas científicas nacionales e internacionales. Tiene reconocidos seis tramos de productividad investigadora y sus trabajos han recibido más de 5.000 citas, alcanzando un índice H de 34. Ha dirigido diez tesis doctorales y más de un centenar de proyectos de investigación del Plan Nacional de I+D+i, de la UE y en otras instituciones. Es conferenciante habitual en muchas instituciones y ha participado en reuniones científicas en más de cincuenta universidades y centros de investigación de España, Europa y América. Miembro de la Asociación Española de Economía, la Asociación Europea de Profesores Universitarios de Banca y Finanzas y la European Economic Association y de los patronatos y consejos científicos de diversas fundaciones. Es Eisenhower fellow USA desde 1998. En 2010, recibió el Premi Societat Catalana d'Economia y en 2016 la Alta Distinción "Francesc de Vinatea" de las Cortes Valencianas. Es miembro del consejo asesor de distintas instituciones y fundaciones dedicadas al fomento de la investigación y su difusión.