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El COEV organiza una sesión donde se abordó el tema de las bonificaciones por formación para las empresas

La ponente fue Rosa Mª Roig, consultora de Aquora Grupo Ifedes
El COEV ha organizado una sesión de trabajo dedicada a "La formación programada por las empresas" con la intervención de Rosa Mª Roig Lluesma, consultora de Aquora-Grupo Ifedes.

La sesión tuvo como objetivo principal dar a conocer las ayudas directas a las empresas para la formación de sus trabajadores fundadas en bonificaciones directas en los seguros sociales, que permiten recuperar un porcentaje bastante elevado de los costes generados por la formación. Además, la cantidad máxima anual de deducción - denominado crédito formativo - se pierde si no se utiliza dentro del año, salvo para empresas de menos de 50 trabajadores. A pesar de estas cuestiones, este tipo de bonificaciones sigue siendo bastante desconocida para muchas empresas.

La intervención de la ponente se ha estructurado en cinco apartados principales: normativa vigente y novedades en la formación programada por las empresas; destinatarios de las ayudas, requisitos y plazos; cómo calcular el crédito formativo de cada empresa, qué tipo de formación es susceptible de ser bonificada, la tramitación y gestión de la formación programada por las empresas y los PIF (permisos individuales de formación) como alternativa al crédito formativo.

La consultora destacó que las últimas modificaciones legislativas en este ámbito tienen como objetivo "adecuar la formación a las necesidades formativas de empresas y trabajadores, profesionalizar los centros de formación, evaluar su calidad e impacto, corresponsabilizar a las entidades de formación en el seguimiento y evaluación y reforzar su control".

Respecto a las entidades que pueden beneficiarse de estas bonificaciones, Rosa Mº Roig recordó que puede hacerlo toda empresa que cuente con un centro de trabajo en todo el territorio español, tenga al menos un trabajador y cotice a la seguridad social en concepto de formación.

La ponente explicó también las diferencias fundamentales entre las acciones formativas frente a los PIF, sobre lo que sigue existiendo cierta confusión. Mientras las acciones formativas son aquellas que proponen las empresas para sus trabajadores en función de unas necesidades formativas específicas, las segundas se dirigen a favorecer el desarrollo profesional y personal del trabajador.

Aunque en ambos casos existe la posibilidad de bonificarse, en el caso de los PIF lo que se computan son, estrictamente, las horas de jornada laboral que el trabajador ha utilizado para este tipo de formación. Una formación que, en cualquier caso, nunca debe estar exigida por ley para el desempeño de la profesión (como es el caso, por ejemplo, del carnet de camión para un transportista).

Respecto al aprendizaje online, la consultora recordó los requisitos básicos que debe cumplir una plataforma para poder ofrecer formación bonificable como son contar con una herramienta, una dirección de la acción formativa, tutores-formadores con la capacitación adecuada, un registro de actividades, controles de aprendizaje y contenido formativo.