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Estudio 45 años de evolución económica, social, empresarial e institucional de España

Se adjunta el estudio presentado a los medios titulado 45 años de evolución económica, social, empresarial e institucional de España, elaborado por el Consejo General de Economistas de España (CGE) y la Cámara de Comercio de España, cuyo objetivo es identificar, mostrar y poner en valor la evolución económica, social e institucional de España en los últimos 45 años. Además del análisis de los principales indicadores en el ámbito económico y social, el informe repasa la evolución de los principales sectores productivos en los últimos 45 años, a través de los testimonios de empresas destacadas en cada una de las áreas estudiadas. 

En el estudio queda patente que la enorme evolución conseguida en nuestro país no ha sido debida únicamente, como podría pensarse, al tiempo transcurrido y a la pobre situación de partida, sino sobre todo a un sólido marco institucional, a los acuerdos y políticas adoptadas en ese período y al papel desarrollado por la sociedad civil y el tejido productivo y social.


PRINCIPALES DATOS OBTENIDOS DEL ESTUDIO

Producto Interior Bruto (PIB). El PIB total ha pasado de 36.126 millones de euros en 1975 a 1.244.757 millones de euros en 2019. Se observan dos largos periodos de crecimiento, entre los años 1982-1991 y 1994-2007 y, entre otros paréntesis, un periodo de recesión de 2008 a 2013. La recuperación se vuelve a producir a partir de 2014 y aún no ha alcanzado las cotas de etapas anteriores, estando a la espera de cómo enfrentar el período post COVID-19 en combinación con decisiones de política económica y fiscal.

PIB y sus componentes. El sector servicios ha pasado de contribuir en casi el 49% en 1975 a suponer un porcentaje aproximado del 68% desde 2012, en detrimento fundamentalmente de la industria y de la agricultura, cuyo peso se ha reducido prácticamente a la mitad. Como parece lógico el crecimiento del sector servicios está estrechamente relacionado con el crecimiento del turismo, que ha pasado de 27 millones de llegadas de extranjeros en 1975 a los más de 82 millones en 2019, crecimiento que ha sido exponencial a partir de 2010. La construcción ha tenido un comportamiento más estacional, con porcentajes máximos alrededor del 10% entre 2003 y 2009, y mínimos por encima del 5% en los últimos cinco años.

PIB real per cápita. España ha multiplicado por 2,3 su PIB real per cápita en estas cuatro décadas y media, claramente por encima de todos los países comparados (Italia, Francia, Reino Unido, EEUU, Alemania). Como consecuencia, nuestras diferencias se han reducido en relación con los países de nuestro entorno, particularmente con Italia e Francia, hasta la práctica igualación en el primer caso y un acercamiento notable en el segundo. Concretamente, el PIB per cápita ha aumentado de forma sostenida desde 1975, con poco más de 1.000 euros, hasta 2008 con 24.132 euros, comenzando en el año siguiente una bajada que, en 2013, con algo menos de 22.000 euros, supuso volver a cifras de 2005, para recuperarse de nuevo y alcanzar ya un valor de 26.432 euros en 2019.

Población. Durante estos 45 años, la población española ha experimentado un incremento espectacular, de 11,5 más de habitantes (un 32,4%) .

Sanidad.La evolución de la sanidad a lo largo de los 45 años objeto de análisis del presente informe puede resumirse básicamente en los siguientes aspectos: el crecimiento del gasto sanitario asignado a la sanidad; el esfuerzo progresivo por una universalización de la prestación sanitaria o la descentralización del sistema sanitario español. Todo ello parece quedar reflejado en una progresiva mejora de la calidad de vida y por ende se presupone causa del evidente aumento de la esperanza de vida en España a lo largo de los últimos 45 años. Referidos ahora al gasto sanitario, a partir de los años 80 y en plena transición, se produce el proceso real de aceleración del incremento del gasto sanitario. Tras un primer intento de aceleración del gasto un tanto moderado entre 1975 y 1985, se produce un incremento superior en las tres décadas siguientes, para aminorar muy ligeramente de 2000 a 2015, en donde debemos señalar, una vez más los efectos de la crisis, como variable explicativa de tal suceso. No obstante, el esfuerzo por mejorar las coberturas y el gasto general son muy evidentes en España y el incremento continúa hasta hoy.

Esperanza de vida. Muy de la mano de la evolución del sistema sanitario español, bien podremos enlazar con la evolución de la esperanza de vida (en lo sucesivo EV) ya citada en otros capítulos de este estudio. Parece evidente que la evolución de la EV de una determinada población pasa por las condiciones de salud que se den en ese territorio. El análisis de la demografía española en este período revela como el enorme progreso experimentado en este país, y con ello del bienestar de su población, se ha traducido en un importante aumento de la esperanza de vida (ésta ha aumentado 10 años desde 1975 a la actualidad, siendo ahora de 83,4 años, el 6º del mundo) y una reducción de la tasa de mortalidad.

Inmigración. Con relación a la inmigración en España, en los últimos 20 años la población inmigrante ha crecido un 189% -pasando de suponer el 4% del total de la población a superar el 10% en la actualidad-, dato importante que podría servir de paliativo ante el proceso de envejecimiento que vive la población española.

Contexto internacional.Desde el punto de vista del contexto internacional, España ha desarrollado un papel activo en la construcción del proyecto europeo, implicándose en la negociación de diferentes tratados y desempeñando la Presidencia de turno semestral del Consejo en cuatro ocasiones.

Gasto público. La prestación de servicios públicos por parte de las administraciones públicas durante estos años se ha convertido en uno de los elementos fundamentales del estado de bienestar, y su importancia a lo largo de estos años ha ido aumentando hasta llegar al 41,7 % del PIB en la actualidad.

Profesionalización Administraciones Públicas y empleo público. Durante los últimos 45 años el número de funcionarios y empleados de las administraciones públicas se ha incrementado en España hasta la crisis de 2008, aunque el nivel de empleados no se ve muy modificado por el desarrollo del Estado de las autonomías. Las Administraciones de las CCAA son las que mayor crecimiento de personal han experimentado, ya que ha tenido que asumir competencias y por lo tanto de servicios públicos. La profesionalización de las tres administraciones: estatal, autonómica y local ha sido un hecho clave para el desarrollo económico y social de España. 

Protección social: En los últimos cuarenta y cinco años se han generalizado unos sistemas de protección social universales basados en: el sistema de salud, educación y pensiones, así como el continuo desarrollo de los servicios sociales. En este periodo los gastos sociales han sufrido un aumento significativo desde el 11% del PIB en 1977, hasta el 23,4% en 2017.

Renta nacional. El crecimiento de la renta nacional bruta y de la renta nacional neta es muy similar hasta el 2005. A partir de ese año, la brecha de separación entre estas magnitudes aumenta debido al crecimiento del Consumo de capital fijo, que refleja la disminución en el valor de los activos fijos de las empresas, del Estado y de los propietarios de viviendas en el sector de los hogares. En cuanto a la Renta Nacional Disponible Neta, experimenta un gran crecimiento en el periodo, salvo el ligero estancamiento producido por la crisis del año 2008. Este indicador es clave para observar la evolución del progreso económico de España en el periodo analizado, ya que indica un crecimiento de la renta disponible para dedicar al consumo o al ahorro.

Ahorro nacional. Otro barómetro del crecimiento de un país es el ahorro nacional, formado por el ahorro público y el ahorro privado. El ahorro público presenta a lo largo del periodo valores negativos, por lo que el ahorro nacional ha venido originado por el ahorro privado, es decir, por el ahorro total de las familias y de las empresas.  

Participación de la balanza de pagos en el PIB. La serie muestra que la economía española está cada vez más abierta, dado que tanto las exportaciones como las importaciones de bienes y servicios representan cada vez un porcentaje mayor del PIB, desde el 12,37% y 16,71% en 1975, respectivamente, hasta el 35,77% y 32,80% en 2019, respectivamente. Sin embargo, el saldo de la balanza de pagos ha sido negativo en más de 30 años de los 45 considerados, especialmente entre los años 1975-77, 1988-92 y 2003-08. Es a partir de 2012, cuando la balanza de pagos española empieza a tener un saldo claramente positivo, registrando un superávit externo durante 9 años consecutivos, con unos porcentajes que en 2013 y 2016 se situaron cercanos al 4% del PIB.

Sector exterior. El peso del sector exterior ha ido incrementándose a lo largo de los años desde el 11,3% del PIB en 1975 al 35,1% en 2018, haciendo a la economía española menos vulnerable a las crisis de demanda interna. En este proceso no sólo han intervenido las grandes empresas, sino que cada vez más las aportaciones desde el ámbito de las Pymes están adquiriendo mayor protagonismo.

TurismoEn 2018 generó el 14,6 % del PIB nacional y el 14,7% del empleo, y el Foro Económico Mundial señala a España como el primer país en competitividad en el sector turístico entre los países de la OCDE. Concretamente en España hemos pasado de recibir 27 millones de turistas en 1975 a los más de 82 millones en 2019, crecimiento que ha sido exponencial a partir de 2010.

Consumo. El consumo privado ha ido perdiendo peso porcentual, pasando de representar el 87,43% en 1975 al 76,06% en 2019. Evidentemente, el consumo público ha ganado los 11,27 puntos porcentuales de diferencia en ese periodo, con una participación máxima del 26,60% en 2009.

Formación bruta de capital. El peso de la vivienda se sitúa en toda la serie por encima del 20%, con una media del 27,8%. Sin embargo, este peso fue superior en la década del 2000-2010, llegando a ser del 39,2%. Precisamente, hasta el año 2000 el mayor peso en la composición de la formación bruta de capital correspondía a otras construcciones, con un máximo en 1991 del 40,7%; a partir de ese año su peso se ha ido reduciendo significativamente, representando en 2019 tan solo el 22,3%. A cambio, la maquinaria y equipo, cuyo peso quedó reducido al 23,2% en 2006 como consecuencia del auge de la construcción, ha incrementado notablemente su participación hasta alcanzar un porcentaje cercano o superior al 40% en los últimos 7 años.

IPC. Tras el máximo del 26,40% alcanzado en 1977, se siguieron dos décadas de reducción continuada hasta 1998 con un pico mínimo del 1,40%. En la década siguiente, de 1999 a 2008, el IPC se situó en una franja entre el 2% y el 4%, cayendo al 0,8% en 2009. En los últimos 7 años el IPC ha estado muy contenido, siendo incluso un punto negativo en 2014 y cero en 2015. En cuanto al IPC acumulado, con base en 1975, el crecimiento se mantiene a un promedio de 6,05% anual, habiéndose multiplicado los precios por más de 11 en estos 45 años. Como hemos dicho anteriormente al referirnos al IPC anual, la contención de los últimos años ha supuesto que el IPC acumulado en esos 7 años sea tan solo del 3,23%.

Población Potencialmente Activa. En estos últimos 45 años la población en edad de trabajar en España ha experimentado un fuerte crecimiento cifrado en 14 millones, pasando de suponer el 71,63% del total de población al 83,71%.

Población Activa y tasa de actividad. Por su parte, la población que trabaja o se encuentra en búsqueda de empleo ha aumentado 10 millones, aumentado la tasa de actividad 6 puntos porcentuales en este periodo. Mientras que el número de varones ha aumentado en apenas 3 millones y su tasa de actividad ha ido disminuyendo paulatinamente, el número de mujeres incorporadas al mercado de trabajo ha aumentado en 7 millones. Esta incorporación de la mujer al mercado laboral ha experimentado un crecimiento gradual desde finales de los años 80 hasta el final de la primera década del siglo XXI, estancándose a partir de ese momento a consecuencia de la crisis económico-financiera. En cuanto a la nacionalidad de la población ocupada, se observa cómo la población extranjera ha pasado de suponer un 6% a un 16% en los últimos 18 años.

Tasa de ocupación. En cuanto a la población ocupada, el número de personas ocupadas ha aumentado en algo más de 7 millones a lo largo del período analizado, de las cuales 5,5 millones son mujeres. Por su parte, la tasa de ocupación (TO), que relaciona la población ocupada con la potencialmente activa, arroja un saldo similar en 1975 y en 2020. Las menores tasas de ocupación se dieron a mediados de los años 80; por el contrario, las mayores tasas de ocupación corresponden a los años 2006 a 2008 con más de 20 millones de ocupados. A partir de entonces se produce una importante reducción en esta cifra, que no comienza a recuperarse hasta 2014 y que, en 2019, antes del COVID-19, volvía a situarse en volúmenes próximos a los 20 millones.

Tasa de paro. Al observar la evolución de la tasa de paro (TP), que relaciona el número de personas desempleadas con la población activa, esta muestra una tendencia irregular, con importantes subidas en las épocas de crisis de la economía española y con sensibles reducciones en las épocas de bonanza. El menor número de parados y, por ende, las menores tasas de parados se dieron en los primeros años del estudio, entre 1975 y 1980. Posteriormente, se produjeron tres picos en la tasa de paro: de 1984 a 1987, entre 1992 y 1997 y, finalmente, de 2010 a 2015, donde las tasas han superado el 20%. Por el contrario, si obviamos las reducidas tasas de finales de los 70, el menor número de parados y tasa de paro, muy por debajo de la media de esos 40 años, se dieron entre 2001 y 2007, donde el número de parados estuvo cercano a los 2 millones y la tasa de paro en torno al 10% o incluso por debajo. En los últimos 5 años, tras alcanzar las cotas más altas de desempleo, España había entrado en una fase de recuperación, que se hace necesario consolidar.

Empleo por sectores, condiciones de los trabajadores y tipos de jornada. En los últimos 45 años se ha acentuado el predominio del sector servicios, que ha pasado de ocupar al 40% de los trabajadores en 1975, al 78% en la época actual. Especial cambio ha experimentado la ocupación en el sector primario, si bien al comienzo de la época objeto de estudio el sector primario tenía un peso importante, al ocupar a 1 de cada 5 empleados, en la actualidad su aportación es residual. Con relación a las condiciones en la que trabajan los asalariados en España y su evolución en los últimos años, se ha producido una mejora en la situación de los trabajadores al haberse reducido el porcentaje de temporalidad, el cual ha pasado del 32% al 26% en los últimos 18 años. En cuanto al tipo de jornada, la contratación a jornada parcial ha experimentado un aumento en los últimos años, pasando del  8% en 2002 al 16% en 2020. A partir de 1985 se produce un aumento del personal por cuenta ajena y un descenso del personal por cuenta propia en términos relativos.

Incorporación de la mujer al mercado de trabajo. Este periodo se ha caracterizado por una incorporación real y efectiva de la mujer al mercado de trabajo. Los datos para el periodo analizado muestran un crecimiento de más de 7 millones en el número de mujeres incorporadas al mercado laboral. Experimentado una evolución similar la tasa de ocupación de las mujeres, pasando de un 27,92% en 1978 a un 45,21% actual (habiéndose reducido la brecha de género de casi 49 puntos -al inicio del periodo- a menos de 12 puntos -en la actualidad-, facilitando la participación de las mujeres el desarrollo económico y social a lo largo de este periodo)

Deuda pública. Ha aumentado continuamente con dos etapas de crecimiento exponencial, entre los años 1992-1999 y, sobre todo, entre 2008 y 2014. Así, la deuda pública aumentó desde el 35,6% en 2007 hasta el 100,4% en 2014, lo que supone un aumento de 657.000 millones de euros. Aunque a un ritmo menor, también ha seguido creciendo en los últimos años, 120.000 millones desde 2014, si bien en términos relativos se ha reducido hasta el 97,9% del PIB en 2019. Esta reducción porcentual ha sido debida, por tanto, a un mayor crecimiento económico.

Educación. El nivel educativo de la población española ha crecido de manera espectacular en las últimas décadas. La tasa de abandono escolar temprana rondaba en España el 70% en 1977, se redujo muy drásticamente en dos décadas, hasta el 30%. En 2019 ha alcanzado su nivel más bajo de este siglo, 17,3%. Hoy en día se ha logrado un aumento del número de titulados en educación superior, alcanzando así el objetivo de contar con al menos un 40% de titulados superiores en la población entre 30 y 34 años, frente al 32% de 2009. La asistencia de niños de cuatro años a la educación infantil ha aumentado, siendo prácticamente universal, si bien la tasa de participación disminuye del 90% general al 77% en el grupo de niños en riesgo de pobreza o exclusión social. En 1987, el primer año que se puso en marcha el programa Erasmus, participaron en el programa Erasmus 95 estudiantes españoles. En el curso 2012-2013, 40.079, y en la actualidad hablamos de una cifra superior a los 60.000 alumnos. Asimismo, España es el país de la Unión Europea que más alumnos Erasmus recibe, con una media de 42.537 alumnos al año, un 14% del total de Erasmus. 

Gasto total (público y privado) en las instituciones educativas. Como porcentaje del PIB alcanza en España el 4% en 2018, algo inferior a la media de la UE (4,6%). Por encima del 6% destacan países como Noruega o Reino Unido, frente a Italia, Grecia o Irlanda, países que no llegan al 4% de gasto total como porcentaje del PIB. En esta serie histórica podemos apreciar que desde 1975 el porcentaje de incremento ha sido importante. En este análisis también podemos apreciar que los efectos de la crisis económica global de 2008 se dejaron notar y por tanto afectaron al gasto relativo en las diferentes instituciones educativas. La inversión volvió a crecer a partir del año 2010, aunque aún lo hizo en menor medida que el PIB de los países y con diferencias según el nivel educativo. En España, debido a su descentralización territorial, más de las tres cuartas partes de los fondos públicos destinados a la educación (81%) provienen de los gobiernos regionales o autonómicos (dado que las en lo que a la gestión de los recursos económicos se refiere, presupuestos y ejecución del gasto en educación, las CCAA tienen lo que se denomina "autonomía financiera").

I+D. Sin duda, en estos largos 45 años el avance de la inversión en I+D+i de España ha sido notable, hemos ido avanzando como país tanto a nivel público como privado en este ámbito y los logros en diferentes sectores han sido notables. También es cierto que el resto de países, principalmente los de mayor tradición en I+D+i, han continuado creciendo por lo que la distancia con el promedio comunitario sigue generando una brecha que nos obliga, como país, a seguir incentivando estas actividades con el fin de reducir esa distancia y así estar en mejores condiciones para asumir retos tan importantes como la sostenibilidad, la mejora de la competitividad y la digitalización. La inversión en I+D de las Administraciones Públicas presenta una evolución creciente hasta el año 2010, en el que se inicia una tendencia decreciente, empezando a recuperarse a partir de 2016. Si analizamos el gasto interno de I+D en España en comparación con la media de la UE, se observa una brecha en todo el periodo analizado, con diferentes períodos de acercamiento y distancia, por lo que es necesario seguir trabajando en este sentido. En el periodo analizado, aproximadamente la mitad de los gastos totales realizados en I+D en España han sido ejecutados por el sector Empresas, proporción que se ha mantenido a lo largo del período, alcanzando un 56,5% en 2018. Por su parte, el sector Educación Superior ha aumentado progresivamente su participación con un salto cuantitativo importante en el período comprendido entre 1990-95, aunque esta tendencia se frenó en el período posterior.

Innovación. La innovación ha experimentado un avance durante el período de análisis, si bien, las empresas españolas aún necesitan mejorar para reducir la brecha con respecto al promedio europeo y de los países de referencia en términos de innovación. Este hecho es debido a las características del tejido productivo español, caracterizado por la presencia de pymes y sectores poco intensivos en innovación. Según la Comisión Europea (2018), con base en el Índice Sintético de Innovación (1 para el rendimiento máximo y 0 para el mínimo), España se considera un país innovador moderado, situándose con un valor de 0,41 (inferior a la media de la UE).Según los últimos datos de la Encuesta de Innovación publicada por el INE, correspondientes al año 2018, el gasto en actividades innovadoras ha seguido creciendo, alcanzado una cifra de 18.689 millones de euros, cifra que representa el 1,00% de la cifra de negocios de las empresas españolas.

Presión Fiscal Normativa. El aumento experimentado por la presión fiscal normativa en España durante estas últimas décadas ha permitido financiar el proceso de modernización y desarrollo de nuestro país, acercándose a los niveles medios del resto de países europeos. La recaudación tributaria se situaba en 1975 en torno al 18%, un nivel muy escaso para un país del ámbito europeo, llegando a alcanzar un 35,2% en 2018. Si analizamos los ingresos tributarios que contribuyen a este indicador, podemos constatar que desde 1975 el mayor peso corresponde a las cotizaciones sociales de empresas y trabajadores, seguido de los impuestos sobre el consumo y el IRPF. Con la reforma fiscal de 1978, España inició un proceso de convergencia, con un crecimiento de la presión fiscal hasta la década de los 90. La etapa expansiva de la economía española de la década del 2000, unida a la expansión del mercado inmobiliario de 2002-2007, vino seguida de un fuerte incremento de la recaudación impositiva, en la que se originó una notable reducción de la brecha de presión fiscal de España respecto a los países de la Unión Europea. Durante la crisis económica del año 2008, la recaudación impositiva sufrió una caída como consecuencia del aumento de los ingresos impositivos durante la fase expansiva, debido a factores transitorios asociados a la expansión de los mercados inmobiliario y financiero, iniciándose la recuperación a partir de 2014.

Inversión bruta nominal. El dinamismo experimentado por la economía española se refleja claramente en la evolución de la inversión, la cual salvo en la última crisis económica no ha hecho más que crecer aumentando estos años un 2.000%.

Stock de capital. Los fuertes crecimientos de la inversión en estos últimos 45 años, han hecho pasar el stock de capital de casi 0,01 billones en 1975 a 3.300 billones (aproximadamente) de euros en la actualidad. En cuanto al stock de capital productivo, su evolución en estos años refleja la transformación experimentada por la economía nacional, reflejando un fuerte descenso del sector primario a la vez que un importante aumento del sector terciario.

Infraestructuras. La inversión en infraestructuras, en estos 45 años, ha experimentado un extraordinario crecimiento, habiéndose multiplicado casi por 10 en el periodo en cuestión, con amplias dotaciones y resultados tangibles. Si analizamos la inversión en infraestructuras per cápita, esta nos muestra como se ha pasado de una inversión de 25 euros en 1975 a una cantidad actual que ronda los 200 euros per cápita.

RSC y ODS. Las empresas españolas han avanzado en los últimos 45 años, incorporando la RSC e iniciando un proceso de integración de herramientas que les permiten alinear sus estrategias de negocio con objetivos de disminución de emisiones. Así, las empresas firmantes del Pacto Mundial han pasado de 200 en 2004 a 2.610 en 2017. En cuanto a las pymes, de presencia mayoritaria en el tejido productivo español, su participación se ha elevado considerablemente en los últimos años. Concretamente, la presencia de las pymes entre las entidades firmantes era de 58 en 2005 y 1.192 en 2017, esto es, pasó del 15% al 46% del total de empresas españolas firmantes. En la actualidad, el 84% de las empresas contempla los Objetivos de Desarrollo Sostenible en sus estrategias de RSE, siendo el desarrollo sostenible preocupación del 49% de las compañías que trabajan activamente en la producción y consumo responsable, en acciones por el cuidado del clima y en el desarrollo de alianzas para lograr los objetivos propuestos.