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Reconversión de la empresa textil Mila Rosa en plena pandemia




Durante la pandemia empresas de casi todos los sectores se han visto afectadas en sus ventas, algunas se han reinventado para poder mantenerse y otras desafortunadamente no han podido sobrevivir. Un ejemplo de reconversión e innovación de sus productos es Milarosa, empresa que lleva más de 50 años en el sector textil de Ontinyent y donde su gerente Miguel Ángel Molina nos cuenta su experiencia. Mila Rosa es una empresa que lleva mucho tiempo adaptando sus productos a las tendencias del mercado y tras el COVID su cambio ha sido mucho más drástico.

¿De qué manera os visteis obligados a realizar un cambio? ¿De qué se trata el cambio, se trata de una reconversión productiva a causa del COVID 19?

Cuando llegó marzo de 2020, habíamos empezado ya a fabricar mascarillas porque ya había disminuido el volumen de pedidos. Vimos la situación que se nos presentaba, nuestros clientes del sector textil empezaban a cerrar y nos planteamos que con los tejidos que teníamos en ese momento, podíamos empezar a fabricar mascarillas y productos higiénicos para regalarlas. Los primeros productos que fabricamos los donamos al Ayuntamiento de Ontinyent y a gente sin recursos. Realmente, nuestro cambio empezó como un acto solidario. Era un producto de primera necesidad con total escasez pero del cual había una necesidad imperiosa de consumirlo.

Ante esta situación de parálisis, junto a mis dos socios, que son mis hermanos, les plantee que había que reconvertirse o despedir a nuestros empleados. Al dar las primeras muestras, empezaron a solicitarnos grandes volúmenes de pedidos los hospitales y haciendo que la demanda aumentara exponencialmente, entonces nos dispusimos a comprar nueva maquinaria. Compramos máquinas a China para fabricar mascarillas y estas no daban un buen rendimiento, parece que nos vendían las que ellos no querían.

Por ello, toda la plantilla emplearon muchas horas y esfuerzo en el rendimiento de estas máquinas. Tuvimos que hacer una sala blanca (especialmente diseñada para obtener bajos niveles de contaminación), certificar con una ISO clase 8, tuvimos que ejecutar la ISO 9001 de productos sanitarios, cumplir con la norma ISO 13485, es decir, adaptarnos a lo que requería la agencia española para otorgarnos las licencias para vender los productos sanitarios con garantías, esto es algo que nos llevó un par de meses. Nosotros, que estábamos enfocados en el textil y entramos al mundo de productos sanitarios, había otro nivel de exigencias de calidad.

¿Tuvisteis dificultad en realizar inversiones por el cambio tan repentino? ¿Cómo se realizaron las inversiones, fuisteis beneficiarios de alguna ayuda?

En un primer momento realizamos la inversión sin pensar en ningún tipo de ayuda. Nosotros pensábamos que nuestra actividad iba a parar totalmente, pero al trabajar anteriormente una línea de sábanas y mantas para hospitales, estos productos seguían siendo demandados. Con la inversión que sacamos del ICO (Instituto de Crédito Oficial), compramos las nuevas máquinas, que suponían un importe de cerca de 800 mil euros.

Vinieron una serie de ayudas de la Generalitat Valenciana, una de ellas se nos concedió por el desarrollo de la primera máquina. Luego nos presentamos al Ministerio de Industria, presentamos todo el plan de inversiones que habíamos planificado y creemos que al tener las máquinas ya pagadas, se nos "premió" y nos concedieron aproximadamente 400 mil euros.

Antes de la pandemia, vuestra empresa estaba enfocada al sector textil del hogar, ahora mismo, ¿cuáles de los productos que ofrecéis son los que más éxito han tenido?

Llegó un momento en los que eran mascarillas tanto quirúrgicas como higiénicas, reutilizables, cubre zapatos, gorros, batas... Todo lo que eran productos de protección ante el virus.

Todos estos productos eran de primera necesidad, pero en el momento en el que China empezó fabricar y abrir las fronteras, se convirtieron en un producto sin margen comercial, por lo cual es un producto que aunque se necesite aún, tiende a desaparecer.

Lo que hicimos finalmente fue compensar, es decir, la caída de ventas que esperamos tener a causa de que todos nuestros clientes estaban cerrando la compensamos con el producto sanitario. Como la demanda de estos productos fue muy alta, crecimos un poco, por eso invertimos rápidamente en maquinaria, para tener una producción rápida. Sin embargo, esto ya se ha estabilizado y ya no es como los meses anteriores vividos. Las ventas del textil se están afianzando, estamos recuperando números similares a los anteriores de la pandemia, esperamos que esto se recupere del todo.

Para finalizar, ¿cuál es tu visión general ante esta situación?

Creo que hay un fallo de concepto, creo que hay sectores tan importantes como es el de la salud que deben de estar más protegidos. Deberían de sentarse a hacer números y no tener tan segmentados los departamentos, me parece que el Ministerio de Trabajo va por un lado, el de Sanidad por otro, ¿no deberían de juntarse y hacer cálculos? Por ejemplo, cuántos empleos serían capaces de crear potenciando los sectores y así poder bajar la factura del mantenimiento de la gente parada. Creo que hay una falta de coordinación. En caso de que hubiera otro estado como el que hemos pasado, creo que deberían prepararse y no volver a pasar por algo similar.