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Carmen Molina: "lo que vendo y lo que transmito tiene que ser afín con mis valores y los de la marca a la cual represento"



Carmen Molina es una economista emprendedora que ha centrado su faceta profesional en el mundo del marketing, donde ha desplegado no sólo su gran conocimiento como licenciada en ADE sino                      también su gran capacidad creativa.

Hablamos con ella para profundizar un  poco más en su trayectoria.

¿Por qué decidió dedicarse profesionalmente a la  vertiente económica? 

Desde bien pequeña, he prestado especial interés en el tema empresarial, además siempre he estado rodeada de números, porque mi madre era profesora de economía y siempre la escuchaba hablar del mundo en términos económicos, por lo que para mí era un tema      muy familiar en casa.

¿Siempre pensó que emprendería? 

Cuando estaba en la Universidad fue cuando empezó la anterior crisis y normalmente cuando la gente terminaba de estudiar la carrera buscaba hacer prácticas en empresas sin remuneración o hacían másteres sin testar las funciones de cada puesto de trabajo. Sin embargo, ese no era mi caso, me gustaba mucho el mundo de la empresa, pero no sabía exactamente a qué áreas dedicarme. En concreto, me gustaba la vista general y eso es lo que me impulsó a emprender porque consideré que esa era la forma en la que iba a poder poner en práctica todas las áreas que se engloban dentro de ADE porque me iba a ocupar sola de todo, a priori no podía contar con tener un equipo. Aunque ahora pueda dar un poco de vértigo, lo cierto es que para mí en aquel  momento era apasionante.

¿Y es en ese momento cuando monta su empresa de azafatas y la línea de moda? 

La actividad de azafatas empezó en realidad mientras estudiaba en la Universidad, entre para un sin fin de marcas, comencé a ejercer como azafata en el Colegio de Economistas de Valencia, participaba en los cursos de formación, Forinvest, ferias de empleo, etc. Esto me sirvió para darme cuenta de la importancia que tiene el COEV para los economistas. Y el apoyo laboral para cuando me surgieran dudas de cualquier área, saber que podía contar con los conocimientos y experiencias de otros compañeros de la profesión. Aprendí mucho durante esa época, no sólo por los conocimientos que adquirí en los cursos que estuve presente sino también por las personas que conocí y por los compañeros que intercambiaban enriquecedoras experiencias. Desde el primer momento tuve claro que colegiarme era el siguiente paso que tenía que dar al completar mi formación.

¿Y cuándo empieza todo a tomar forma? 

Además de realizar trabajos como azafata para el COEV, empecé también a realizar acciones comerciales para otras marcas y poco a poco esto fue cobrando fuerza. Al principio estaba en el último escalafón, pero esto me ayudó para tomar perspectiva sobre cómo se ejecutaban las acciones comerciales, cómo estaban diseñadas las estrategias de marketing y qué protocolo de venta funcionaba mejor en ese momento para ese producto, poco a poco ir consolidando esta vía de negocio. Paralelamente a los eventos, dado que tenía flexibilidad de horario, inicie la marca de ropa "Carmela by El.la" es una marca de ropa de calle con notas del tejido valenciano adaptada al día a día, que se pueden lavar, son finas, no pesan. La marca tuvo una muy buena aceptación, junto con Rosa Sanramón, Digital marketing Specialist, ella se encargó de definir y llevar a cabo la propuesta de valor. Lo cierto es que en la actualidad, tengo en un segundo plano esta marca ya que se ha ido desmarcando por la competencia y ahora está enfocada al turismo y se vende en muchas tiendas del centro de Valencia como souvenir.

El siguiente escalón fue la empresa Taberseo. 

Sí, allí estuve centrada en la contabilidad y en la entrada de contenedores, stocks e inventarios. El paso por ella fue un aprendizaje y un autoconocimiento, porque me di cuenta de que allí no estaba mi sitio, porque necesitaba desarrollarme en un lugar más dinámico y creativo.

Por eso recaló en una agencia como Cul de Sac. 

La verdad es que aunque mi figura estaba ubicada en el departamento de administración, estaba en constante relación con los proyectos, participaba en workshop de los proyectos en los que estábamos desarrollando la experiencia de usuario, y me dio más perspectiva para aplicar en los eventos, la comunicación y la publicidad. Esta experiencia me enriqueció y aprendí mucho. Trabajé con Emma Laurin, Ceo de Cul de Sac Venture Lab, me arropó e involucró en la empresa para crecer más allá de la administración a quien le estoy muy agradecida por la confianza que depositó en mí.

Toda esta experiencia se trasladó a su puesto en Life Fitness House 

De un tiempo a esta parte, le he dado mucha importancia a la calidad de vida, me ha encantado formar parte de Life porque es una empresa que cuida a las personas desde el plano del deporte, nutrición, psicología, fisioterapia. Mi función desde el departamento de administración era hacer de nexo a gerencia, de forma que era el puesto más afín a mi puesto ideal. Me permitió poner  en práctica todas las experiencias que había adquirido.

Háblenos un poco más de Life Fitness House 

Es un centro de deporte y de salud pero no es un gimnasio al uso, es un centro de deporte donde se enseña, educación del deporte, no se trabaja con máquinas sino con el cuerpo e higiene muscular. Se ayuda a las personas que sufren patologías a crear un ambiente más beneficioso y perder los miedos en el día a día.

¿Cómo te definirías tú a nivel profesional? 

A las pruebas me remito, me defino emprendedora, "me van los proyectos" y si son nuevos mejor, con el lanzamiento y creación de las empresas es la oportunidad que tengo para poner el corazón y la ilusión en el consumidor, la clave del éxito, sin su aceptación no hay mercado. A lo largo de todo este tiempo me he dado cuenta de que un servicio/producto no se vende sino se cuenta. La clave es la historia. Y para ello, lo que transmito tiene que ser afín con mis valores y los de la marca a la cual  represento.

¿Cuál es su relación con el COEV? 

Cuando estaba estudiando y colaboraba como azafata y venía al COEV veía a los profesores de la Universidad y a los grandes directivos de corporaciones y veía con orgullo el poder formar parte de este colectivo, el tener compañeros con los que compartir experiencias y de los que aprender. Tenía muy claro que el Colegio es importante no sólo para defender al economista sino también una herramienta necesaria para seguir aprendiendo.