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Panorama de la fiscalidad valenciana

Juan José Enríquez Barbe 
Decano presidente del COEV

Este año hemos presentado en el Colegio de Economistas de Valencia dos estudios importantes sobre fiscalidad, Panorama de la Fiscalidad Autonómica y Foral 2018y Declaración de Renta y Patrimonio 2017, ambos elaborados por el Registro de Economistas Asesores Fiscales. Estos dos informes nos han permitido trazar una radiografía precisa del momento actual de la tributación en España, tanto a nivel general como en la comparativa entre diferentes comunidades autónomas.

Los principales datos acerca de la Comunidad Valenciana nos apuntalan la conclusión de que nos encontramos en uno de los territorios con la presión fiscal más alta, lo que se refleja en la incidencia en los dos impuestos más importantes.

En el IRPF, que representa un 39% de los ingresos totales del Estado por vía tributaria, la Comunidad cuenta con los tipos más altos de IRPF que alcanzan el 47% para las bases imponibles a partir de 65.000 euros; el 47,5% para las superiores a 80.000 y el 48% para las que superan los 120.000. Una situación que contrasta, por ejemplo, en Madrid, con la que se establecen comparaciones, que ha fijado su tipo máximo en el 43,5%.

Esta comparativa es aún más llamativa en lo que se refiere al Impuesto de Patrimonio, que cuenta con una bonificación del 100% en la Comunidad de Madrid, y que en la Comunidad Valenciana es singularmente gravoso en un doble sentido. Por un lado, presenta el mínimo exento más bajo, es decir, se empieza a tributar antes (a partir de 600.000 euros); y por otro, cuenta con uno de los tipos más altos, sólo superado por Extremadura y Baleares.

En cuanto a los impuestos de sucesiones y donaciones, sería necesario, al menos, un replanteamiento porque las diferencias también son muy notables. Nuevamente destaca aquí Madrid, con una bonificación del 99 % tanto en sucesiones como en donaciones entre padres e hijos. Aquí es importante acordar una cierta homogeneidad en la tributación, como recomiendan los expertos en sus propuestas sobre reforma de la financiación autonómica.

Bien es cierto que se puede establecer una relación directa entre la presión fiscal y la tan justamente reivindicada reforma de la financiación autonómica, por lo que sería necesario saber en qué modo una financiación más justa podría repercutir en una cierta «relajación» de esa carga impositiva. La corresponsabilidad fiscal sólo es predicable si todos partimos de la misma casilla de salida. Solo así las políticas fiscales responderían realmente a distintas opciones políticas, y no a imposiciones de un defectuoso modelo.

En cuanto a las principales novedades fiscales para este ejercicio en la Comunidad, destacan el incremento del 5 al 20% de la deducción por instalaciones de autoconsumo de energía eléctrica o destinadas a aprovechar fuentes renovables de energía en la vivienda habitual y la deducción del 20% por obras realizadas en la vivienda habitual, o en el edificio en la que esta se encuentre, siempre que tengan por objeto la conservación, sostenibilidad y accesibilidad.

Otra medida destacable más por su valor simbólico que por su repercusión real, es la deducción del 21% por la adquisición de abonos culturales de empresas o instituciones que tengan convenio con Culturarts sobre el Bono Cultural Valenciano. Es posible, en la práctica, descontarse el IVA de la asistencia a eventos como obras de teatro, exposiciones y conciertos.

Para el próximo año, se ha puesto el acento, en impuestos propios, en los impuestos medioambientales con la creación de una nueva tasa sobre eliminación de residuos en vertederos e incineración y se han aumentado los tipos a cada una de las modalidades del impuesto sobre eliminación de residuos en vertederos. Como explicaron los responsables de la gestión tributaria en la Comunidad, se quiere hacer realidad aquello de que «quien contamina, paga».

Lo que es necesario acometer es una reestructuración del sistema de deducciones fiscales. La tipología de deducciones es excesiva, muchas de ellas sólo pueden aplicarse por colectivos muy pequeños y presentan una importancia económica individual y colectiva muy reducida. Es fundamental una evaluación del sistema de deducciones que permita establecer cuáles deben mantenerse o reformularse

Reproducción del artículo publicado en el diario "El Mundo" el 3 de junio de 2018




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