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Crónica de la Reunión en la Embajada de Nueva York

Santiago Ros, economista, realiza una crónica de esta visita institucional

El pasado día 10 de octubre, el Agregado Comercial de la Embajada de España en Nueva York, Bruno Fernández, junto con la Consejera Económica para asuntos de las Naciones Unidas, Estefanía Sánchez, recibió al grupo de economistas del Colegio de Economistas de Valencia, que estaba de visita en Nueva York.

El decano del COEV, Juan José Enríquez, agradeció en la presentación la respuesta a la petición y la atención recibida desde entonces.

Bruno Fernández, inició su intervención comentado su reciente incorporación a la Oficina Comercial de Nueva York, la cual pertenece, como las demás oficinas, al Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, de las que hay unas cien en el mundo, y cinco de ellas en Estados Unidos. La función principal, dijo, es la defensa de los intereses comerciales españoles.

En los Estados Unidos las oficinas están situadas en Washington, Nueva York, Chicago, Los Angeles y Miami. El Agregado señaló que sólo un 4 % de nuestras exportaciones van a los Estados Unidos, poco más de las que se dirigen a Marruecos, puso como ejemplo. Desde las Oficinas Comerciales tratan de llevar a cabo la estrategia del Ministerio para aumentar y diversificar las exportaciones españolas. La de Nueva York se centra en promocionar la Moda, Habitat, Alimentos y la Gastronomía española, destacando la importancia que le dan a la industria agroalimentaria. Según indicó, el mercado norteamericano es complicado, no solo busca precio, también diseño y calidad y en algunos sectores se concentra en pocos importadores, como el del vino.

Por su parte, Estefanía Sánchez, comentó que se encarga de promocionar a las empresas españolas ante las Naciones Unidas para que puedan realizar ofertas a los programas que saca este organismo. Las Naciones Unidas tiene un presupuesto de compras de unos 18.000 millones de dólares, pero a España no le compra en proporción a nuestra aportación al presupuesto del organismo por lo que quieren animar a las empresas españolas a licitar a más programas y así recibir más pedidos.

Finalmente, Bruno Fernández, nos pidió que prescribamos a las Oficinas Comerciales entre nuestras empresas clientes para ayudar a que aumenten nuestras exportaciones.

A continuación, el decano y otros compañeros realizamos varias preguntas:

¿Cómo se consigue una actuación eficaz de las Oficinas, cuando están en las Embajadas del Ministerio de Asuntos Exteriores y dependen del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo? El Agregado dijo que normalmente los intereses son coincidentes, aunque cada Embajador también imprime su impronta en las actividades de la oficina.

¿Cómo afecta a las exportaciones españolas la actual política restrictiva del Gobierno Trump? El Agregado señaló la gran preocupación, destacó por ejemplo el gran impacto negativo en el caso de la aceituna negra. Dice que la solución está en la negociación, por un lado, ha calado el mensaje de Trump en el norteamericano medio, pero por otro los Estados tienen mucho poder y ellos no son tan proteccionistas.

¿Cómo es tan escasa la presencia española en Nueva York? No se ven banderas ni en las empresas españolas presentes, ni productos en los supermercados, frente a las enseñas francesas o italianas que se encuentran fácilmente, así como sus respectivos productos. Dijo el Agregado que nos estamos quitando el complejo, pero que lleva tiempo. Destaca la gran labor de José Andrés, uno de las cien personas más influyentes en Norteamérica, promocionando los productos, los lugares y la gastronomía española.

Por último, el decano pidió más información sobre la actividad de una Oficina Comercial. Bruno Fernández, nos dijo que hay dos tipos de servicios, unos gratuitos, como consultas sobre organismos, aranceles, o informes generales y otros facturables a módicos precios, a petición de las empresas, como búsqueda de clientes, confección de agendas de trabajo, estudios sectoriales, entre otros. Estos precios van de 200 a 400 euros, se trata de que sean disuasorios para que no se pidan trabajos que no se necesiten. También dijo que nos enviaría al Colegio un informe detallado de las actividades realizadas.

Y con los saludos de rigor y las fotos terminó la entretenida reunión mantenida en el piso 44 del Edificio Chrysler, intersección de la calle 42 con Lexington Avenue, en el East Side de Nueva York.